No me asusta que regreses,
igual siempre te he sentido lejanamente cerca,
no me asusta que vuelvas a mi vida,
todo el tiempo has estado detrás de mí
como mi segunda sombra.
No me asustas, ya no te tengo miedo,
me he acostumbrado a que respires mi aire,
a que mires con mis ojos
y hables con mi boca.
Mis días a tu lado han sido normales,
no ocurre nada extraordinario,
solo cada vez te siento más dentro de mí,
te has convertido en el apéndice de mis días.
Te he aprendido a conocer,
eres una cobarde sin sentimientos,
me atacas cuando no tengo escudo, ni espada,
sin piedad, sin remordimiento,
sin compasión, con ahínco y frialdad,
con la maquiavélica sonrisa que te caracteriza.
No me extraña cada noche encontrarte
ahí, sentada en mi cama,
no me extraña que me veas como juguete,
solo con el fin de atormentar mi mente,
aniquilar mis sueños.
A ti
Soledad, con nombre de mujer.
Un poema dedicado a la soledad.
Colaboración de Jumpcas
Colombia
